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Investigadora CECA analiza el movimiento feminista “Mayo de 2018”

Desde el marco de las demandas de género experimentadas en Chile y el mundo, es necesario indagar desde las Ciencias Sociales el carácter de esta nueva oleada de demandas desde el mundo Feminista. Para diversos actores de la sociedad chilena, desde académicos, funcionarios de universidades, mujeres y una diversidad de voces desde la sociedad civil apoyan, pero muchos disienten, haciendo críticas en la forma, rechazando desde el desconocimiento, profundamente el fondo de estas demandas.
Revisando estudios clásicos sobre lo femenino y el Matriarcado, Daniela Wallffiguer, investigadora asociada a CECA en conversaciones con la académica Kemy Oyarzún de la Universidad de Chile, analizan las problemáticas que este nuevo movimiento llamado “Mayo del 2018”, que ha instalado fuertemente en la agenda nacional y global las demandas históricas desde mayor participación hasta el fin definitivo del uso del ejercicio de la violencia.
en palabras de Oyarzún, nos dijo:
“No creo que esté  desacreditado el Movimiento Mayo 2018”,
¿Por qué está el género culturalmente mediado y cómo es posible darse cuenta de eso revisando nuestra propia historia?  La profundización de la democracia está en juego en los actuales debates sobre sexo y género. La identidad de género y la despenalización del aborto son problemas ciudadanos porque involucran el derecho a tener derechos. Trabajamos, amamos y nos comunicamos corpóreamente. La identidad de género y la despenalización total del aborto tienen que ver con instalarnos como nuevas subjetividades con sexo y género, desmontando la mercantilización y la moralina sexual. Mayo 2018 instaló estos conceptos en la plaza pública y en las ciudadelas universitarias.  El derecho a tener derechos no solo instala nuevas y nuevos sujetos de derechos, sino que interpela nuevas formas de organización y un nuevo papel del actual Estado Subsidiario.  El derecho a tener derechos pasa por un Estado Garante de Derechos”. T
A esta respuesta, sobre las formas de denuncia y las reacciones de grupos al interior de la sociedad chilena revelan la pugna de discursos y el lugar subordinado que aun la mujeres ocupamos en la sociedad chilena en pleno siglo XXI:
La imposibilidad coercitiva de la mujer de poder manifestarse corporeamente sin ser juzgada y sometida a parámetros que son discursos hegemónicos y que están instaladps en la raigambre conservadora de Chile, fue el reflejo de opiniones  desde la sociedad civil que decían :” muestran todo cuando ya no hay nada más que decir” ( Declaraciones de María Teresa Marinovic, increpando a las estudiantes de la UC en la marcha del 16 de Mayo de 2018)  Nuestro rol es relevante como ejercicio historiográfico, revisar organizaciones sociales donde el cuerpo de la mujer y lo femenino eran venerados de manera natural, mágica y religiosa, sobre la función de dar vida, procrear y perpetuar la especie, además de tener el control sobre la vida o la muerte de los individuos. 
Una mirada con categorías de análisis desde las Ciencias Sociales, otorga mayores herramientas para aportar en el análisis que los mismos actores sociales van construyendo en esta contingencia nacional que ha logrado instalar las temáticas de género en nuestro país, para quedarse en la agenda hasta que se resuelvan las demandas de manera efectiva.